En los últimos dos años la Unión Europea ha reforzado su marco regulatorio sobre el juego en línea. Nuevas licencias obligan a los operadores a demostrar solvencia financiera, mientras que la Directiva de Juegos de Azar 2022 exige mecanismos de protección al jugador, límites estrictos a las bonificaciones y procedimientos de anti‑lavado de dinero (AML)
