El sector del iGaming ha experimentado un crecimiento sostenido en los últimos cinco años, impulsado por la expansión de los dispositivos móviles y la liberalización de la normativa en varios mercados. Este auge ha atraído también a actores malintencionados: los ciberataques se han vuelto más sofisticados, pasando de simples intentos de phishing a complejas campañas
